Perseguido por el olor del otoño
me refugio en el viento del alma de las cosas,
bajo la piel del agua hay seres húmedos
diminutas existencias que se reflejan en las semillas de los sueños.
Tu boca de noche es un beso de la luna
en el mediodía musical de un invierno inconstante.
Llueven números de música,
cayendo de modo irremediable
inundan la angustia de la noche,
forman una ecuación imposible en los cuerpos.
El sonido salvaje bajo las lágrimas del viento
socava los sueños cuando recuerdo la forma de tu ausencia,
de tu lengua como una espiga de trigo rojo
en la guerra interminable de los besos.
La oscuridad musical todo lo abraza y todo lo penetra
como una espada invisible une las cosas sin nombre,
la sinfonía de lo que es, sin palabra
de lo que se oye, sin sonido lo atraviesa.
En largas horas de miel
huelo sonidos de piel cansada
como un árbol de hojas robadas
en un siglo de misterio lento.
Pronuncio tu nombre con una lentitud de décadas,
como buscando durar en lo minúsculo,
recobrando las imágenes reflejadas en espejos rotos.
Invento un lenguaje que desafíe al tiempo,
uno fragmentos de una melodía rota
en la tempestad de tu voz huérfana.
Hay una unidad de belleza en lo invisible
en lo minúsculo roto
en lo que sólo se percibe con un beso
en los cuerpos que mirándose se unen.
Quiero un momento de música efímera
donde la esperanza se vista de mujer,
protegiendo en la piel de tus palabras otoñales
la forma de un abecedario amarillo
ponerle nombre a las cosas, nacer desde las circunstancias,
hasta inventar un laberinto azul con la forma de los sueños.
Del color de la noche
magnética forma sin nombre que todo lo atrae,
que todo lo mueve sin ser movido,
silencio innombrable del tiempo,
estatua de lágrimas en la historia de los sueños,
piel de vida húmeda de besos
empañada en circunstancias tristes.
Llegas a los rincones de los días,
a las ficciones cotidianas vestida de amarillo,
un aroma indescifrable viste los ojos nocturnos de tu cuerpo,
la forma de las cosas me recuerda a mi sombra en tu ausencia.
Lluvia y mar se unen en su diferencia de humedad,
a la profundidad oceánica de tu otoñal musical
no llegan las gotas de mi alma
besando la inmensidad del agua de tus sueños se disuelven.
Una historia hecha de números perdidos,
como el azar en besos, como circunstancias trenzadas de futuro,
medito en la altitud femenina de tu sexo
la extraña unidad de los opuestos.
La magnética geografía innumerable de tus senos
enseña al silencio de mis besos
lo efímero que no puede ser nombrado.
Hojas del tiempo llegan al humus de la vida,
de tus pies unidos a los míos,
y juntos caminamos una tierra inventada.
La otra noche leía Necamesia
y las estrellas hundían su pecho de vidrio
en la boca de la noche
en el llanto del cielo bárbaro
en el vinagre que destila todo acto incoherente.
Leía Necamesia
y la mente continuaba su juego de ajedrez
movimiento de espejos
simulacro teatral donde el sexo se disfraza de amor.
Leía Necamesia y pensaba en los muertos
de Vietnam,
de Malvinas
y leía mientras el sueño acechaba con angustia mineral
y buscaba una palabra para nombrar
a todos los muertos de la historia
como una sílaba de sangre
un territorio sin espacio de la muerte,
sufrimiento de seres sin nombre
irecordados, minúsculos insectos-héroes,
anonimato multiplicado en vidas olvidadas
existencias devoradas por la memoria enferma.
Necamesia, leía Necamesia
pensaba en los muertos de este mundo
que vivieron muriendo
y en su muerte nacieron esperanzas.
Palabras, el sentido se teje como un beso
como un fusil, como el otoño de huesos
que forma colecciones de recuerdos.
Necamesia leía, yo leía Necamesia
el ajedrez, el tablero con forma de planeta
peones marchando contra el rey
contra el rey blanco
contra el rey negro
peones blancos y negros marchando en la catedral del invierno
peones-poetas marchando
peones disfrazados de poetas
obreros de la poesía inundando los siglos del futuro
peones-poetas golpeando las puertas de tu casa
de tu guarida individual, de tu refugio privado,
poetas besándote el corazón.
Todo esto yo pensaba
cuando leía Necamesia.
Lejanía de la belleza hecha de todas las formas perdidas,
mariposas coleccionadas en sueños,
deseos débilmente recordados que gritan atrapados en un horizonte sin música,
un movimiento irremediable hacia el infinito
galope de seres sin nombre,
el dolor triste de desafiar la gravedad
todo cae hacia donde los besos no llegan,
la noche y su constancia musical
respiran la oscuridad de mi sombra,
me reflejo en lo definitivo olvidado,
son más bellas las cosas cuando la ausencia las viste,
movimiento robado de los cuerpos
cuando el cielo muerde la boca del tiempo
imágenes de rosas sin pétalos retumban en ríos,
en cantidades incontables de melancolías,
en agobiantes torrentes de palabras,
lo definitivamente muerto de música
desarrolla un movimiento constante por alcanzar lo olvidado,
son más bellas las formas cuando persisten lejanas
la música absoluta de la gravedad
persigue el tiempo muerto de seres
que no recuerdan su debilidad,
la ilusión de perdurar deshaciéndonos,
de sostener lo irremediable a lo efímero en un sentido absoluto,
inyectando banalidades bajo la piel de los días
para durar en una apariencia rota,
en un invierno de soledad fugaz y fríos objetos,
condenados a la imperfección de una tierra que nos absorbe
cuando el humus del tiempo bebe nuestros sueños,
y sin querer tropezamos con una perversión ortopédica,
sinónimo de felicidad que dota de sentido a la vida,
el ciclo sordo del vinagre construye flores
que se unen a tus ojos de ángel ahogado,
y la noche respira con constancia musical
todo las miserias que el día esconde,
un poderoso movimiento sin fuerza
nos empuja como piezas de ajedrez a la catástrofe
al feliz acontecimiento donde la brevedad es gloria
donde la perfección estética se eleva al rango divino,
donde la palabra es un accesorio ortopédico de lo arcaico.
El viento incondicional acarrea tempestades de angustia,
lamento vegetal de animales imperfectos que no llegaron a ser,
extensión sin límites de un objeto que nos posee,
un objeto inerte que es sinónimo de vida,
una vida sujetada al impulso impersonal de un objeto muerto,
un objeto que compra objetos y nos vende,
nuestra historia es el museo del futuro,
la historia de la vida se refleja en la uña de una mujer cansada,
pensamos sintiendo, fabricando estrategias como títeres,
formas de durar, notables invenciones para que los espejos no reflejen los años,
eslabones de pétalos dulces de la rutina,
el almanaque es el tablero de nuestros pasos vacilantes,
la piel del otro el refugio perfecto,
la guarida para permanecer bajo el sabor de la humedad,
y lo único se repite en trivialidades,
la sonrisa deforma el rostro del que llora,
y el agua alimenta el fuego que moja,
el amor reproduce el odio que inunda,
el silencio fecunda la música que nos habita,
la poesía une las cosas mas extrañas y bellas,
sujeta todos los cuerpos con un hilo invisible,
el desconocido es un amigo o un hermano olvidado,
la tierra es el hogar de quien se sabe perdido,
y lo vegetal se une a lo humano como la luz al mediodía,
y como la luna en la noche
la poesía respira bajo la piel del mundo.
Yo tengo un amigo que elegido como hermano.
No nacimos juntos ni juntos nos criamos.
Ni mi padre es su padre, ni su madre la mía.
Los pétalos desgastados del invierno
empujan el corazón determinado de la noche
coleccionan circunstancias de improbabilidad,
en lo cotidiano, minúsculo, imperceptible,
las vidas de seres se tocan sin sentirse.
En la tormenta agitada de los días
entre los frutos del azar turquesa
la vida cruzó nuestras pisadas y así nos conocimos.
Fue un canto de venas minerales,
entre sueños de papeles y revoluciones,
con visitas regulares a las obligaciones
y palabras sembradas como flores.
La vida llegó a nuestros abrazos
y así nos elegimos como hermanos.
Y si alguien pregunta qué es vivir,
yo puedo cantarles una historia
vivir es tener amigos nobles como el mío.
Quien eligiera la noche
a una lluvia de soles.
Quien coleccionara aromas de océanos
en seres esculpidos.
Quien inmortalizara formas de nubes
en sueños de papel y arcilla.
Quien inventara nombres para un nuevo color
y pintara sonidos aún no respirados.
Suceden acontecimientos y eventos de misterio.
Se acumulan uñas en las espaldas de los días
se sacuden tigres de sal en los sueños.
Los dientes del otoño duermen en vinagre,
hermético silencio de una multitud que grita.
La magia del laberinto desagota su música
en el alma de los inocentes que circulan en un siglo,
y su sonido perturba, y su aroma carcome
la piel del ser, del individuo solitario
para quien la resistencia es un refugio sin nombre.
Lo abrumador llega a los días con constancia,
y el cansancio se repite en formas que besan los párpados,
las raíces del miedo crecen bajo ellos y muerden el alma.
El misterio de la tierra perturba el orden de las cosas,
más allá de la rayuela, el límite posible,
más allá de las reglas del juego,
la nada,
la posibilidad de todo,
un nuevo mundo que no existe,
una cosa sin nombre,
un ser sin lengua y sin lenguaje pronunciando abecedarios mágicos.
El sentido de la vida cuelga de la boca del infinito.
Quien besara el miedo primitivo,
ya no está entre nosotros.
Voy a beber de mi propia soledad
nudo de nudos
lágrima de horizontes.
Vagabundo en la esquina de lo sueños,
adicto a la tentación de la memoria,
el impulso magnético de lo efímero
empuja el sol hasta la grieta de tu boca.
La luz es una lengua que el cielo besa,
el abecedario puebla circunstancias
hacen falta nuevas palabras
para cambiar la realidad.
Para terminar de nacer
los siglos no alcanzan,
la tierra es el útero imperfecto del hombre,
el océano, el sexo de la historia,
la atmósfera, la vagina de los sueños,
la luna, la virilidad atrofiada de los dioses,
el planeta, el momento exacto de un recuerdo futuro
la sílaba guardada en la cárcel de la boca.
La civilización es una semilla de sombra
naciendo en los ojos de una mariposa ciega
soñada por días más largos que el invierno,
por la pulsión inconsciente de un dios homosexual
en el momento que te miras al espejo
y piensas que ropa te vas a poner hoy.
Una poetisa amiga, Alejandra Dening tuvo la curiosa tentación de escribir una versión libre del poema “imaginación primitiva” que escribí días pasados. Una creación hermosa, una inversión radical del sentido, una fuerza de esperanza de que lo mejor aún puede estar por venir, pero depende de nosotros.
En el poema original, el invierno gobernaba e imponía su cláusula de angustia, en el poema de Ale el invierno es finalmente derrotado; el poema original cantaba “encierro ilusiones en museos de huesos”, Ale dice: “encierro en museos mis huesos”. Los huesos eran la materialidad de la prisión de las ilusiones, con Ale los huesos devienen en objeto de encierro! En el original la nariz era hundida en la soledad, Ale celebra “la soledad me hunde la nariz”!
El juego de palabras nos lleva a subvertir el sentido, la poesía deviene así en una praxis revolucionaria por el sentido de la realidad!
Versión libre del poema de Lein: Imaginación Primitiva
Busco la ausencia nombrada
pero me repito en melancolías,
y la soledad me hunde la nariz
y la obediencia me duerme la noche
y los días sólo quiero que se vayan
y me sumerjo en bares
y me reflejo en ventanas
y diseño un cautiverio perfecto:
recluyo emociones
esquivo deseos
sujeto voces que no existen
y encierro en museos mis huesos,
hasta que el invierno, derrotado
levante su cláusula de angustia.
Alejandra Dening
Buscando la ausencia nombrada
perdurando en repetidas melancolías,
situado más allá de lo que diariamente permanece inmóvil
hay un poder interno,
un movimiento de miedo,
una cláusula de angustia que nos impone el invierno.
Anticipando la imaginación de los enfermos
recolecto deseos, colecciono ecuaciones de angustia,
murmuro jardines de arrepentimiento.
Hundo mi nariz en la soledad,
espero que el día transcurra
retorno a lo predecible con la luna
en la noche duermo con obediencia,
dejo que los días me gobiernen
transito las calles con obligación,
me sumerjo en bares, me reflejo en ventanas
evito las miradas de los enfermos sueltos.
Diseño un cautiverio perfecto,
encierro emociones, esquivo deseos,
me sujeto a voces de seres que no existen,
me esfuerzo por agradar,
fabrico risas que simulen una alegría profunda,
destilo apariencias de hombre feliz,
construyo enigmas y diálogos de esperanza,
me someto al poder de los acontecimientos,
dejo que otros especifiquen mis actos,
encierro ilusiones en museos de huesos,
guardo rencores, olvido palabras, descifro sentimientos,
juego que la realidad es un juego y me someto a sus reglas,
abatido, me dejo herir por lo sencillo
resisto desde lo invisible,
predico el lenguaje de la comprensión.
Almost out of the sky, your soul’s atmosphere is being there
a strange presence in my sudden dreams.
There is your absorbed figure
as a ghost crying clouds of nostalgia.
My self is becoming an existence of sound,
where music’s scent twists over itself and dies,
at each moment of blue solitude
your empty presence comes towards me without memories
In the loneliness of the sky,
you are wearing the colour of an ocean
you are a nameless melody
as a word without sound.
The air of your name needs to be breathed
to be understood until the death of the last star.
Your name, must have been beautiful before you existed,
but I love it so much, as a perfect world of cold fire
where I am being protected from another side of myself.
| M | T | W | T | F | S | S |
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